viernes, 22 de marzo de 2013

Barreras en el proceso de comunicación

La barreras en el proceso de comunicación son obstáculos o dificultades que surgen en el mismo y que impiden que el mensaje sea correctamente interpretado por la persona receptora.

Existen diferentes tipos de barreras:

1. Barreras Personales o Psicológicas: las personas puedesn percibir e interpretar el mensaje de distinta manera debido a la diversidad de formas de pensar y actuar y según las circunstancias personales. El receptor, en este sentido, filtra el mensaje  para darle sentido. Algunos de los filtros más importantes son:

a) Estereotipos: generalizaciones que se hacen de las personas por su pertenencia a un determinado grupo social, cultural, etc.
b) Efecto halo: la impresión favorable o desfavorable que tenemos sobre una persona se interpone al juzgar el resto de sus rasgos o actitudes.
c) Percepción selectiva: el receptor selecciona únicamente la información que le interesa.
d) Defensa perceptiva: es un mecanismo de defensa para defendernos de algo que no nos gusta o nos resulta desagradable.

2. Barerras Semánticas: son aquellas que surgen debido a una interpretación incorrecta de los símbolos del código, entre ellas la utilización de un lenguaje deiferente, un vocabulario demasiado específico, símbolos con diferentes significado o un mensaje demasiado extenso.
Veamos un ejemplo de barrera semántica:


3. Barreras Físicas: aquellas que están presentes en el ambiente en el que se transmite el mensaje, como el ruido, interferencias radiofónicas, iluminación o temperatura inadecuadas, etc.
Veamos un ejemplo de barreras físicas:
"Ruido" En la comunicación (pincha sobre el texto)

lunes, 11 de marzo de 2013

La fábula del turista inversor

¿Qué lugar ocupa el trabajo en la vida de las personas? Para hacer una reflexión sobre esto, echemos un vistazo a esta fábula que ya ha dado vueltas por toda la red:


LA FÁBULA DEL TURISTA INVERSOR 

Cuentan que un rico norteamericano de 50 años llamado Bob se fue de vacaciones a una playa de Brasil, uno de aquellos lugares que las agencias de viajes califican como "paradisíacos". Una mañana, mientras Bob caminaba por la arena, vio una cabaña entre las palmeras y, frente a ella, aun hombre de 32 años llamado Gilberto. Gilberto ganduleaba en una hamaca, acompañado de un perro (que hacía lo propio) y una radio en la que sonaba música. 
Al día siguiente por la tarde, el turista volvió a encontrarse a Gilberto en el mismo lugar y así ocurrió durante las dos semanas que duraron sus vacaciones. El último día, exasperado ante tanta improductividad, bob se acercó a la hamaca.
- ¿No trabajas?- le preguntó.
- Sí- respondió Gilberto- Cada mañana me acerco a la orilla para pescar durante un par de horas.

Cuando Bob se interesó por saber si sólo pescando dos horas ya tenía suficiente, Gilberto le explicó:
- Unicamente pesco lo que necesito para alimentar a mi familia; a veces hay suerte y atrapo un par de pescados más, y mi esposa se los regala a los vecinos. 
Bob se quedó estupefacto ante lo que consideraba una terrible pérdida de oportunidades. Y comenzó a dar consejos a Gilberto para que pudiera mejorar su producción y lograra un crecimiento económico envidiable.
- Lo primero que tienes que hacer es dedicarte más tiempo a pescar. En lugar de dos horas, seis. Así conseguirás más materia prima y podrás vender el excedente a la gente del pueblo. Luego, inviertes los beneficios en una pescadería moderna para que tu esposa también se involucre en el negocio. Esto atraerá a muchos clientes, y pronto podrás invertir las nuevas ganancias en una barca que incrementará el volumen de pesca, de modo que podrás vender lo que te sobre a las pescaderías de los pueblos vecinos. Con los nuevos ingresos, te comprarás una barca mayor y camiones frigoríficos que te permitirán distribuir tu mercancía por el país y así, en poco tiempo, crear tu propia marca. A continuación…
En este momento Gilberto interrumpió a Bob para preguntarle:
- Y todo esto ¿para qué?
- ¿Como que para qué? Pues para tener dinero suficiente y poder invertirlo. Con una buena inversión lograrás una apetecible renta anual que te permitirá pasar un mes de vacaciones en una playa paradisíaca e incluso comprarte una casita de pescadores donde podrías retirarte cómodamente cuando tuvieras 60 año y tumbarte todos los días en una hamaca mirando al mar.
Y a todo ello Gilberto le contestó:
- Éso es exactamente lo que estaba haciendo hasta que usted vino a fastidiarme la siesta.